Caleb es un nombre bíblico de origen hebreo cuyo significado es corazón de perro. Se asocia con la lealtad, la determinación y la devoción. En el Antiguo Testamento, Caleb fue uno de los doce espías enviados por Moisés para explorar Canaán. Fue el único que regresó con un informe positivo sobre la tierra prometida a los israelitas. Como resultado, recibió su propia herencia cuando el pueblo de Israel conquistó el territorio. El nombre se ha convertido en un nombre común tanto para hombres como para mujeres y se usa comúnmente en muchos idiomas, incluyendo el español.


