El chivo expiatorio es un concepto religioso que se refiere a una persona o cosa que recibe la culpa de los demás. Esta culpa puede ser real o imaginaria, pero el objetivo es deshacerse de la responsabilidad por nuestros pecados y errores. El término deriva del Nuevo Testamento, donde se relata que Dios eligió al cordero para sacrificarlo como una ofrenda para limpiar los pecados de su pueblo. Esta idea se ha utilizado en numerosas religiones y culturas a lo largo de la historia para expiar la culpa de todos, teniendo en cuenta que la víctima no ha cometido ningún crimen. En el ámbito político, el término hace referencia a la práctica de utilizar a un individuo como culpable de los errores cometidos por otros.


