La palabra Diana tiene su origen en el latín y significa diosa de la caza, la luna y la naturaleza. Fue una de las principales diosas del panteón romano y fue adorada por los cazadores, que veían en ella una figura protectora. Sus atributos eran la flecha, el arco, el jabalí y el ciervo. También se le asociaba con la fecundidad, el amor y la belleza.


