Las virtudes son cualidades que hacen que una persona sea buena y capaz de actuar con justicia, honradez y rectitud. Estas cualidades son adquiridas por el estudio, la formación moral y la práctica de actos nobles. Una persona virtuosa es aquella que posee las cualidades necesarias para cumplir con su deber y alcanzar la perfección moral.
Las principales virtudes, según los filósofos clásicos, incluyen la temperancia, la justicia, el valor, la fortaleza, la sabiduría y la prudencia. Estas características son consideradas como fundamentales para llevar una vida correcta e inspirar a otros a hacer lo mismo.
En el ámbito cristiano las virtudes cardenales son cuatro: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Temperancia. Estas virtudes permiten al ser humano mantenerse firme en sus principios éticos sin caer en excesos ni en omisiones.
Para poder desarrollar estas cualidades es importante tener una educación adecuada así como auto disciplina y esfuerzo constante para convertirse en una persona virtuosa.


