La avaricia es uno de los más notorios y despreciados de los siete pecados capitales, y se define como el deseo insaciable de poseer más cosas. Esta palabra proviene del latín avarus, que significa codicioso. La avaricia puede manifestarse de muchas maneras, desde la acumulación excesiva de recursos hasta la retención excesiva e improductiva. En términos generales, la avaricia recibe críticas por su enfoque egoísta y destructivo, que a menudo lleva a la gente a perder la perspectiva sobre lo que es realmente importante en la vida.


