El término fariseo proviene del hebreo y significa separado. Esta secta religiosa surgida en el siglo II a. C. estaba conformada por judíos que vivían en Palestina y se distinguían de los demás por su estricto cumplimiento de la Ley de Moisés, así como por su espiritualidad y rigor moral.
Los fariseos eran partidarios de la interpretación literal de la ley y se oponían al pensamiento liberal o a otras formas de interpretación más laxas, por lo que llegaron a criticar las enseñanzas de Jesús, debido a sus opiniones más liberales.
En la actualidad, el término se utiliza para referirse a aquellas personas que se comportan con hipocresía, es decir, quienes dicen una cosa pero hacen otra distinta. Se les considera personas arrogantes e incluso insensibles que procuran imponer su punto de vista sin importarles los demás.


