La inteligencia es un conjunto de habilidades cognitivas únicas que permiten al ser humano procesar la información de manera eficaz para solucionar problemas, adaptarse a nuevas situaciones y tomar decisiones acertadas. Esta capacidad se ve influida por factores biológicos, sociales y ambientales.
La inteligencia se puede dividir en dos tipos: la inteligencia fluida y la cristalizada. La primera se refiere a las habilidades cognitivas generales, como la memoria de trabajo, el razonamiento abstracto o la capacidad para aprender nuevos conceptos; mientras que la segunda incluye el conocimiento adquirido a través de los estudios y la experiencia.
A partir del siglo XX, el término “inteligencia” fue relacionado con la medición del cociente intelectual (CI) mediante pruebas estandarizadas. Esta medición permite determinar el nivel de desarrollo intelectual de un individuo en comparación con otros. Sin embargo, este concepto no abarca todos los aspectos relacionados con la inteligencia; ya que no toma en cuenta aquellas habilidades cognitivas relacionadas con aspectos sociales y emocionales, como la resiliencia o el liderazgo.


