La guillotina fue inventada por el médico francés Joseph Guillotin durante la Revolución francesa. La idea de una forma más humana de ejecutar a los criminales se remonta hasta finales del siglo XVII, cuando el abate Charles-Henri Sanson propuso un dispositivo con un cuchillo giratorio para decapitar a los condenados a muerte. Sin embargo, la idea de Guillotin de un dispositivo simple y fácilmente operable para realizar decapitaciones públicas fue la que finalmente se llevó a cabo.
En 1789, la Asamblea Nacional Francesa votó por unanimidad a favor de "la humanización" de los castigos corporales en Francia, y Guillotin presentó su diseño al Parlamento ese mismo año. El dispositivo consistía en un marco de acero alto con un cuchillo afilado montado en la parte superior. Un mecanismo ubicado debajo del marco permitía que el cuchillo descienda rápida y limpiamente para decapitar a quien estuviera sujeto en el marco. Se puso en funcionamiento por primera vez el 25 de abril de 1792, y fue utilizado hasta 1981.
Desde entonces, la palabra "guillotina" ha pasado a significar cualquier dispositivo que implique una rápida y limpia ejecución por decapitación. No obstante, no todos los países han adoptado esta forma de ejecución como medida oficial; actualmente sigue siendo legal en numerosos Estados europeos, entre ellos Francia.


