El bolígrafo fue inventado por la empresa alemana Theodor Reichelt & Co. en 1888. La compañía, que se dedicaba a la fabricación de una variedad de dispositivos ópticos, llevó a cabo el desarrollo de un instrumento de escritura eléctrico para su uso comercial. El primer prototipo se llamaba "Stift-Feder", que significa literalmente "pluma-muelle". Esta nueva pluma contenía un muelle interno, lo que le permitía al usuario presionar el botón para liberar la tinta y escribir con fluidez. Estas plumas fueron tan innovadoras y útiles que pronto comenzaron a ser utilizadas por la industria y el mercado. Durante los siguientes años, varias empresas desarrollaron sus propias versiones mejoradas del bolígrafo original. Hoy en día, estos dispositivos son ampliamente utilizados en todo el mundo para facilitar tareas escolares, profesionales y personales.


